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La aplicación de fertilizantes y estiércol
animal, con alto contenido de nitrógeno, en sus diferentes formas,
nitratos o amonio, contribuye a contaminar las aguas de las
ciénagas, posos y ríos.
El nitrógeno aplicado para el crecimiento de
las plantas, puede ser removido durante las lluvias y fluir a través
de las escorrentías hasta los arroyos y ríos. El exceso de nitrógeno
contribuye con el crecimiento de plantas y algas, las cuales
usan el oxígeno disuelto a medida que se van pudriendo, bloqueando
la luz que llega hasta las aguas profundas. Lo anterior, tiene
graves efectos en la respiración de los peces y de los invertebrados
acuáticos, disminuyendo la diversidad animal y vegetal.
Un cuerpo de agua con excesivo nitrógeno puede
repercutir en el uso de ese recurso para la pesca, la natación y la
recreación. igualmente, mucho nitrógeno en el agua potable es causa
de enfermedad en la población infantil y en los animales domésticos.
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