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El mercurio es un metal pesado no bio-degradable. Es un contaminante
frecuente y altamente peligroso, sujeto a magnificación biológica,
con efectos biológicos marcados, de uso industrial y comercial
amplio.
En su forma metálica es absorbido especialmente
por vía respiratoria, pero, en el medio ambiente es rápidamente
transformado en sales orgánicas, de fácil absorción intestinal, y de
alta tocixidad.
Al ionizarse en el líquido sanguíneo, atraviesa
las membranas celulares y es depositado especialmente en órganos
ricos en lípidos como el riñón, el cerebro, el hígado, el pulmón y
la sangre, en orden de abundancia. Los compuestos alqui-mercúricos
pasan fácilmente por la membrana placentaria, siendo por ello
embriotóxicos. Su eliminación se realiza por vía urinaria y
digestiva, con una vida media, en el hombre, de unos 70 días.
La lluvia deposita anualmente unas 30.000
toneladas de mercurio sobre la tierra, producidas parcialmente por
desgasificación natural de la corteza terrestre y por evaporación de
aguas dulces y marinas. El mercurio metálico es convertido en sales
por la acción de microorganismos del sedimento acuático, los cuales
lo introducen así a las cadenas tróficas, en donde su concentración
se incrementa con cada nivel, constituyéndose en una amenaza para
los consumidores finales. Esto explica las intoxicaciones masivas
con pescado en países como Japón, con cerdo en Estados Unidos y con
pan en Iraq, Guatemala, Ghana y Paquistán.
Los síntomas clínicos de su contaminación son
la estomatitis mercurial (formación de ulceras en las encías y el
paladar), el eretismo mercurial (trastornos psíquicos caracterizados
por agresividad, depresión e irritabilidad), temblor, trastornos
oculares, de la visión y del ritmo cardiaco.
Los compuestos de alquil-mercurio tienen
efectos irreversibles sobre el sistema nervioso central. Se sabe que
perturba las divisiones celulares en plantas y animales, pudiendo
ocasionar rupturas cromosómaticas y mutaciones.
Los colorantes derivados del mercurio se
emplean desde el siglo X a.c. Actualmente el mercurio se usa en 80
tipos de industrias de 3000 maneras diferentes, entre las que
sobresalen los antisépticos, (Merthiolate) insecticidas (cloruro de
mercurio), fungicidas de amplio espectro (fosfato de etilmercurio),
desinfectantes, catárticos, antihelmínticos, pinturas, baterías
secas, soldaduras, fulminantes y detonantes.
También se utiliza para la preservación de
pieles, papeles, semillas y madera., en instrumentos científicos
(termómetros, barómetros), y como fungicida durante la preparación
de amalgamas en odontología. |