|
Se denominan biocidas a un grupo de sustancias naturales y
sintéticas, empleadas en el control y erradicación de insectos,
hongos, roedores, hierbas, etc. Entre los insecticidas se distinguen
cuatro grupos:
-
Los organoclorados: Como el DDT, aldrín,
lindano y heptacloro, con una persistencia de varios años (2 a
15).
-
Los organofosforados, como malatión, paratión
y azodrín, con una persistencia intermedia, (1 a 12 semanas
excepcionalmente un año).
-
Los carbamatos, como Baygón, carbaril y
metanil, con una persistencia baja, (algunos días hasta dos
semanas).
-
Las sales de metales, especialmente de plomo,
mercurio, cobre y zinc, con una altísima persistencia,
probablemente cientos de años.
El DDT es un veneno nervioso, que bloquea el
transporte de iones (calcio) e inhibe a algunas enzimas. Es una
sustancia volátil, liposoluble, persistente en el medio ambiente y
de difícil excreción, lo cual conduce a su magnificación en lo
sistemas biológicos y a una enorme facilidad para dispersarse por el
globo.
Su magnificación va desde unas 10 veces en
cadenas tróficas terrestres hasta varios millones de veces en
ecosistemas marinos. Se ha demostrado su relación con la presencia
de cáncer hepático, pero se desconocen sus efectos a largo plazo
sobre seres humanos.
Su presencia en las aguas del río Magdalena
después de Barranquilla, aún en concentraciones inferiores a las
normas nacionales, representa una amenaza para todos aquellos
habitantes cuya dieta incluye peces y mariscos obtenidos en las
cercanías. |