Impacto

image Cada año, Barranquilla pierde $185 mil millones por el invierno
El viernes 17, el senador Jorge Robledo Ortíz del Polo Democrático, sufrió en carne propia lo que significa quedar ‘varado’ en Barranquilla en medio de un torrencial aguacero como el que cayó esa tarde durante cinco horas.

La agenda indicaba que debía cumplir varios compromisos de tal manera que a las dos de la tarde, cuando se disponía a salir del hotel Dos Mundos, ubicado en la calle 72 con carrera 47, empezó a caer uno de los aguaceros más prolongados de este año lo que a la final, no le permitió cumplir con las citas acordadas.

“Estuve más de tres horas sentado en el lobby. Ni siquiera en horas de la noche pude cumplir los encuentros porque después de esa lluvia intensa todo se trastornó”, relató ayer.

En su opinión, esta parálisis que sufre la ciudad en la ola invernal afecta de manera negativa a la ciudad, porque él ha estado en otras regiones del país en época invernal y nunca había presenciado un ‘aguacero bíblico’, como lo llama.

“Nada es comparable con lo que sucede en Barranquilla. Esto no transmite la mejor idea de la ciudad y menos cuando hay víctimas mortales”, expresó.

Aunque las autoridades no han escatimado esfuerzos para financiar estudios tendientes a solucionar el problema de los arroyos, las obras no se ejecutan, siempre por la misma razón: no hay suficientes recursos para realizarlas.

Para los especialistas, resulta inaceptable que los arroyos sigan no solo deteriorando la infraestructura urbanística sino paralizando la circulación vehicular, causando accidentes, generando daños ambientales y suspendiendo todas las actividades, desde las comerciales, pasando por las industriales y escolares.

“No solo se deteriora la imagen de Barranquilla sino que disminuye la calidad de vida de sus habitantes”, planteó uno de los consultados.

Durante los últimos 20 años han muerto 42 personas. Y desde 1933, 71 son los fallecimientos, según reporte de la Institución Educativa Marco Fidel Suárez.

EL COMERCIO. El año pasado el Damab estimó en $185 mil millones los daños anuales que causan los arroyos por vehículos destruidos, viviendas inundadas, daños en el pavimento y afectación en el comercio.

El 41% de los establecimientos comerciales reducen sus ventas en 60%, el 29% presenta deterioro en su mercancía y el 20% ha construido muros de protección.

Carlos Jiménez, director de Fenalco, reportó que si bien no han reportado cifras oficiales, las pérdidas pueden ser del orden del 20%. “Si en Barranquilla llueve, por ejemplo, un sábado toda la tarde y durante los cuatro sábados que tiene el mes, sería catastrófico porque hablaríamos entonces de un 30 ó 40% de reducción en las ventas, ya que es uno de los mejores días para el comercio”.

“Cuando llueve nadie se puede movilizar ni en bus, ni en taxi, ni en moto, ni a pie. Aunque además de que los clientes no pueden llegar a los negocios, también se ve afectado cuando los proveedores no pueden llegar a cumplir con los pedidos”, dice Jiménez.

Además, todo se atrasa y cuando llegan los clientes no hay en las góndolas el suficiente inventario y se terminan perjudicando todos, subrayó.

También se refirió a los daños que se presentan en los productos cuando vienen en los camiones y las lluvias los termina deteriorando. Y ni hablar lo que ocurre cuando algunos negocios se inundan.

Jorge Bermúdez, director del área de Gestión Cívica y Social de la Cámara de Comercio, manifestó que los fuertes aguaceros han afectado hasta las reuniones empresariales porque se trastocan los horarios, aunque muchas de ellas se han reprogramado, otras no ha sido posible volver a hacerlas porque los ejecutivos vienen

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