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Barranquinecia
Un entretenido artículo de Antonio Silvera Arenas.
 
Alternativa de solución a los arroyos de Barranquilla.
"El tema de los arroyos tiene solución y no debe ser visto solo como un problema, sino como un reto para todos los barranquilleros y una oportunidad de ser una ciudad ejemplar en el manejo del drenaje urbano en el mundo". Humberto Ávila Rángel, Ingeniero Civil. Magíster en Recursos Hidráulicos y Especialista en Hidráulica de Ríos y Costas, catedrático Universidad del Norte.
 

¿El cuento del arroyo o el gallo capón? 
"Todo aquel que duerma bajo un techo barranquillero –que escurra el agua lluvia hacia la calle–  esta contribuyendo al problema y debe participar. Luces de esperanza, de ver una Barranquilla transitable durante un ‘cipote’ de aguacero, se vislumbran en el horizonte". Mauricio Herrera Piñeres, candidato a Doctor del Departamento de Ingeniería, Universidad de Guelph, Canadá.

 
Antecedentes históricos de los arroyos.
Los arroyos han existido desde siempre y a través de la historia, se han vinculado con el desarrollo urbanístico de la ciudad. De acuerdo con la tradición recogida por Domingo Malabeth, se da por sentado que para la época del nacimiento de la ciudad las barrancas en la que se estableció estaban separadas por poderosos arroyos...
Equipo investigativo del Colegio Marco Fidel Suárez de Barranquilla.
 
La educación en prevención
Un artículo de Luz María Villegas y José Gregorio Rodríguez, docentes del Programa Red de la Universidad Nacional de Colombia, que hace referencia al papel de la escuela en la prevención de desastres y a la necesidad de involucrar elementos teóricos y prácticos sobre las temáticas asociadas a la prevención de desastres para que los niños y los jóvenes modifiquen sus imaginarios o percepciones acerca del riesgo y puedan asumir actitudes preventivas en diversas circunstancias de la vida.
 

Historia e histeria de los arroyos desde los tiempos de "La Arenosa".
"En los tiempos de la vieja “Arenosa” ... había que esperar después de la lluvia buen rato para poder salir, pues, se enchumbaban las calles y callejones, y no pasaba, como se decía entonces, ni Mandrake, el mago aquel pasado de moda". Un artículo de Alfredo de la Espriella.

Los arroyos, caudales histéricos de la ciudad.
Otro artículo de Alfredo de la Espriella que describe la manera como los barranquilleros de comienzos del siglo pasado enfrentaban este fenómeno.