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La educación para la prevención no
puede reducirse únicamente a dar una serie de recomendaciones para
actuar de determinada forma ante una situación de emergencia, como
tampoco lo es el tener un buen plan (familiar, escolar o comunitario),
si este no es diseñado, construido, apropiado y experimentado por todos
los actores involucrados.
El plan de acción no debe estar
aislado del proceso investigativo, pedagógico y curricular que en forma
integral deben adelantar las instituciones educativas, para que en el
mediano plazo los estudiantes, los profesores y las directivas puedan
asumir actitudes preventivas, y tomen decisiones más conscientes acerca
de las amenazas, las vulnerabilidades y los riesgos existentes en su
contexto local. En una primera etapa el diseño del plan de acción se
constituye en sí mismo en objeto de investigación, lo que dará la
información necesaria para organizarlo y llevarlo a la práctica,
considerando las necesidades de los involucrados y sus imaginarios sobre
el riesgo. En una etapa posterior, cuando ya se disponga del plan, su
seguimiento, ajuste, socialización y apropiación es también motivo de
investigación por parte de estudiantes y profesores.
Existen un sinnúmero de sugerencias
para anticiparse y estar preparado ante una posible situación de
emergencia, generalmente clasificadas en antes, durante y después del
evento, dado que la realidad es más compleja que esa distinción
temporal, se considera más conveniente desarrollar tres tipos de planes:
el familiar, el escolar y el comunitario.
La meta de las instituciones
educativas es realizar paulatinamente los tres tipos de planes con los
estudiantes, los padres de familia, los empleados y la comunidad.
Un plan de prevención es el conjunto
de medidas que se analizan y se asumen con antelación a la ocurrencia de
un evento detonante, implica la toma de decisiones acerca de lo que cada
persona deberá hacer en caso de emergencia, la ruta de salida más
conveniente y la función que debe desempeñar buscando el bienestar
individual y colectivo. ¿Qué es la evacuación? Es la acción de
desplazamiento de un grupo de personas desde áreas consideradas
peligrosas a otras de menor riesgo o peligro, utilizando para ello rutas
seguras, previamente establecidas y señalizadas. Las personas deben
caminar con paso rápido y por la derecha. En caso de presentarse humo
salir gateando.
¿Cuándo es necesario evacuar? Cuando
se presentan incendios, posibles explosiones, escape de gases tóxicos,
fallas estructurales de las viviendas o edificios, inundaciones, sismos,
erupciones volcánicas, deslizamientos de tierra. ¿Qué circunstancias
dificultan una evacuación? Alarmas que no se escuchan, Obstrucción de
las rutas de salida, poca señalización, deficiente iluminación de
pasillos o escaleras, personas que se devuelven, puertas que abren hacia
adentro y chapas cerradas.
Características de las zonas seguras.
En interiores: cerca de las columnas y vigas, lejos de las ventanas. En
exteriores: áreas despejadas, lejos de cables y postes de energía.
Plan familiar
Es el conjunto de medidas que un
grupo familiar asume con antelación ante la eventualidad de que se
presente una situación de emergencia, generada por eventos de origen
natural, o accidentes estando dentro o en los alrededores de la
vivienda.
Aunque no podemos evitar que los
eventos de origen natural se presenten, si podemos estar adecuadamente
preparados para reducir o atenuar sus efectos, una manera de lograrlo es
organizar con la familia un plan que contribuya a minimizar los efectos
y a fomentar en sus integrantes actitudes preventivas.
En primer lugar, es necesario mirar
alrededor de la vivienda y establecer con la ayuda de todos los miembros
de la familia, las amenazas más próximas y las medidas para reducirlas,
es decir, reconocer el lugar donde vivimos. Posteriormente diseñar,
escribir y proponer el plan familiar. Es importante revisarlo y ponerlo
en práctica con frecuencia para garantizar que funcione en el momento en
que realmente se necesite.
1. Reconocimiento del sitio donde
vivimos
Establecer el tipo de construcción y
los materiales predominantes en la misma. Verificar el estado de la
vivienda (estructuras, instalaciones eléctricas y de gas, cañerías).
Dibujar un plano con la distribución de los espacios al interior de la
vivienda. Verificar la ubicación y estado del mobiliario (en especial
los de mayor tamaño como estantes, vitrinas y repisas) y asegurarlos
debidamente para evitar que puedan caerse. Organizar el almacenamiento
de materiales peligrosos (combustibles, insecticidas, pegantes, en
general productos inflamables), lejos de los alimentos y de fuentes de
calor.
Establecer la ubicación de la
vivienda con respecto a: ríos, quebradas, humedales, arroyos; laderas o
montañas; terrenos de relleno; árboles muy grandes y en mal estado;
edificios o construcciones en mal estado; cables eléctricos; vallas y
techos susceptibles de desprenderse con fuertes vientos; fábricas,
talleres o empresas (que manipulen materiales peligrosos, indagar por
las medidas de seguridad que tienen al interior y exterior de la misma).
Establecer las características del
vecindario, hacer un reconocimiento de la zona e identificar qué hay en
el barrio que pueda ser útil en caso de una emergencia; cuáles son las
amenazas o peligros existentes en el barrio y a cuáles estamos más
expuestos; hacer una lista de las instituciones de emergencia con su
respectivo número telefónico (bomberos, centros médicos, ambulancias,
Cruz Roja, Defensa Civil, Policía, Gas Natural, Acueducto, alumbrado
público, tránsito, servicio de información sobre accidentes con
productos químicos -CISPROQUIM-); identificar sitios seguros en el
barrio en caso de una evacuación; rutas de entrada y salida del barrio
(de ser posible conocer y probar rutas alternas). ¿Qué lugares pueden
ser más seguros en la casa o en el barrio? ¿Dónde puede refugiarse la
familia en caso de que las autoridades den orden de evacuación temporal
de la vivienda o el barrio?
2. Elaboración conjunta del plan de
acción
En familia acordar las medidas que se
deben tomar para evitar o reducir el impacto de posibles situaciones de
emergencia (¿qué harían?, ¿cómo lo harían?). El plan ayuda no solo para
las situaciones de emergencia sino para buscar la seguridad de todos.
Reparar las instalaciones eléctricas, hidráulicas o de gas; fijar a las
paredes los cuadros, materas, lámparas y mobiliario que pueda caer en
caso de un sismo. Establecer los sitios más seguros dentro de la
vivienda y fuera de ella, la ruta de salida de la casa y los posibles
obstáculos que se encuentren en el camino; ubicación y manera de aislar
las llaves de paso del agua, de la electricidad y del gas.
En el momento de la emergencia cada
persona puede reaccionar de diferente manera, procure mantener la calma
y ayude a los demás en especial a los niños, ancianos, mujeres
embarazadas y personas con algún tipo de limitación. Antes de abrir las
llaves de agua, gas o la electricidad, verifique que no se presenten
daños o fugas. Absténgase de salir a curiosear en otras partes de la
ciudad donde pueden haberse presentado daños.
En caso de incendio es urgente salir
de la vivienda. En otros casos depende de diversos factores, como la
seguridad misma de la vivienda, el tiempo que tomaría salir con respecto
a la duración del evento y los peligros que pueden darse en la ruta de
evacuación hasta un lugar seguro. Si deciden salir, háganlo en forma
serena y ordenada, tener en cuenta las necesidades de algunos miembros
de la familia (bebés, personas mayores o con limitaciones). Acordar
previamente un sitio de reunión y la manera de comunicarse entre sí para
establecer el estado de todos los miembros de la familia que se
encuentren fuera de la casa cuando se presente la situación de
emergencia.
Disponer de unas provisiones de
emergencia. Tener a la mano una serie de artículos que serán muy útiles
en caso de que una emergencia altere las condiciones normales de vida
suficientes para las primeras 72 horas: alimentos no perecederos y que
necesiten poca o ninguna cocción, preferiblemente enlatados, no olvidar
el abrelatas, así como platos, cubiertos y vasos desechables; radio de
pilas y provisión extra de pilas; linterna y provisión extra de pilas;
agua limpia (aproximadamente 3 galones por persona/día); pastillas de
cloro para purificar el agua; botiquín de primeros auxilios y
medicamentos especiales que consuma alguno de los miembros de la
familia: libreta y lápiz, teléfonos de emergencia y de familiares dentro
y fuera de la ciudad; artículos de higiene personal; fósforos y velas.
Un juego de ropa para cada miembro de la familia, una capa para la
lluvia y mantas, en caso de tener que
dormir en un albergue o carpa. Estos suministros deben ser revisados y
renovados con frecuencia, en especial las latas de comida y los
medicamentos.
El plan debe estar por escrito y
asegurarse que todos los miembros de la familia lo conocen, para
establecer su efectividad hay que ensayarlo, ajustarlo, modificarlo y
actualizarlo con frecuencia (mínimo dos veces al año).
Plan escolar
Es el conjunto de medidas que
colectivamente han acordado al interior de la institución educativa y
que tiene por objeto establecer las amenazas, las vulnerabilidades y los
riesgos a los que pueden estar expuestos los estudiantes, los
profesores, los empleados y los padres de familia, mientras se
desarrollan las actividades académicas, deportivas o culturales en cada
establecimiento educativo. Para que sea más efectivo debe ser construido
con participación de estudiantes, empleados y padres de familia, probado
y puesto en marcha al menos dos veces al año.
1. Reconocimiento de las
instalaciones del plantel educativo y sus alrededores
Se puede organizar una comisión con
el apoyo de padres de familia, para analizar el estado de las
instalaciones y asumir los correctivos del caso. Ante todo debe
predominar el sentido de seguridad y las condiciones más adecuadas para
desalojar el plantel en caso de ser necesario.
a. Identificar las amenazas de origen
natural o antrópico a las cuales puede estar expuesta la institución educativa
(sismos, deslizamientos, inundaciones, vendavales o vientos fuertes,
incendios, explosiones, intoxicaciones, accidentes de tránsito, derrame
de sustancias peligrosas). Se puede acudir a entidades como los comités
locales de prevención y atención de desastres que funcionan en las
alcaldías, a las corporaciones autónomas regionales, a las universidades
de la región, que pueden disponer de estudios técnicos y mapas de
amenaza con información de utilidad.
b. Analizar la vulnerabilidad de la
edificación (planta física) y de la comunidad educativa (estudiantes, profesores,
empleados y padres de familia) con respecto a cada amenaza. Para evaluar
los factores de vulnerabilidad es conveniente resolver, entre otras, las
siguientes preguntas: ¿Cómo está la ubicación de la planta física de la
institución con respecto a las amenazas identificadas? ¿En qué
condiciones se encuentra la construcción del colegio? ¿La construcción
es sismo-resistente? ¿ En qué condiciones se encuentran los techos?
¿Podrían soportar vientos fuertes o granizadas? ¿Se hace adecuado
mantenimiento a la planta física (estructura, techos, muros, pisos,
instalaciones eléctricas, de gas, hidráulicas y sanitarias)? ¿Se han
realizado modificaciones que puedan estar afectando la estructura y la
resistencia del edificio? ¿Se dispone de medidas de seguridad especiales
para los laboratorios u otros espacios en donde se guardan productos
químicos o materiales inflamables? ¿Existen dentro del plantel personas
con conocimientos en primeros auxilios o en control de incendios?
¿Existen los espacios necesarios para reservar agua? ¿En caso necesario
se dispone de alternativas para suministrar energía y para comunicarse
con el exterior?
c. Identificar los riesgos. Dado que
el riesgo es el producto de la confluencia en un espacio y tiempo
determinado, de una amenaza conjugada con la vulnerabilidad o debilidad
que afecta a la comunidad en este caso la escolar, para resistir los
efectos de la amenaza en cuestión, es necesario identificar los riesgos
y la mejor forma de hacerlo es preguntándonos ¿qué pasaría sí...? ¿qué
pasaría si ocurriera un terremoto durante las actividades escolares?
¿qué pasaría si ocurriera un viento fuerte o vendaval? Lo que hace a una
comunidad vulnerable frente a ciertas amenazas, no necesariamente la
hace vulnerable a otras. Por ejemplo, una construcción en la parte alta
de una montaña, por su localización es poco vulnerable a las
inundaciones, pero puede ser muy vulnerable a los deslizamientos.
d. Hacer un inventario de los
recursos humanos y físicos con los que cuenta la institución o sus
alrededores para reducir o mitigar los efectos de una amenaza y
responder adecuadamente en caso de emergencia. Por ejemplo, parques o
zonas verdes, canchas de fútbol o baloncesto, zonas de parqueo, lugares
que pueden ser utilizados para el desalojo de la edificación. Hacer una
lista de entidades de socorro y números telefónicos, conocida por varias
personas dentro del colegio. Disponer de megáfonos, teléfonos públicos,
sistema de alerta, puntos de abastecimiento de agua, vehículos para el
transporte de heridos, equipo de primeros auxilios, radio de pilas,
linternas, extintores, escaleras móviles, entre otros.
2. Elaboración colectiva del plan de
acción
El plan no será efectivo si no está
escrito, conocido y apropiado por todos los integrantes de la comunidad
educativa y puesto a prueba (simulacros) al menos dos veces al año.
Es importante involucrar a los
estudiantes, padres de familia, profesores y empleados en el diseño y
elaboración del plan, para lo cual se pueden conformar grupos con
funciones específicas, por ejemplo, para la coordinación general y
redacción del documento, el inventario de recursos, de primeros
auxilios, u otros que se consideren relevantes.
Es conveniente trabajar sobre un
plano del barrio donde está ubicada la institución, ya sea elaborado con
los estudiantes o adaptado de un plano real, marcar allí los parques,
canchas, zonas despejadas más cercanas, las entidades de socorro, las
vías y rutas alternas de evacuación o por donde pueden llegar los
vehículos de apoyo.
Elaborar un directorio de personas
dentro de la institución y fuera de ella, que son fundamentales para el
manejo y control de la situación.
Plan comunitario
Son aquellas medidas que toman
anticipadamente los vecinos de un barrio o los residentes de un edificio
o conjunto cerrado, a fin de estar debidamente preparados para enfrentar
una situación de emergencia generada por un evento de origen natural o
accidental que pueda alterar las condiciones de vida de ese sector. Para
su elaboración es necesario contar con el apoyo de los miembros de la
comunidad o del barrio, partiendo del supuesto que la ayuda externa
tardará unas cuantas horas en llegar y que las habitantes del sector
pueden autoabastecerse, apoyarse y colaborar con sus vecinos.
1. Reconocimiento del barrio
En este caso es conveniente realizar
un mapa de amenazas de la comunidad, se puede dibujar a manera de un
croquis del barrio, marcando los lugares importantes, las vías, los
parques, el puesto de salud o el hospital más cercano. De esta manera,
se puede contribuir a entender las amenazas o peligros del barrio y
motiva a la comunidad a tomar medidas anticipadas para reducir los
efectos de los eventos que los pueden afectar.
a. Identificar las amenazas de origen
natural o provocadas por el hombre. Establecer cuáles de esas amenazas
representan mayor peligro para la comunidad. Conocer las organizaciones
de tipo social, cultural, económico, deportivo y demás que funcionen en
el barrio. Establecer con ayuda de técnicos y especialistas las causas y
consecuencias de cada una de las amenazas identificadas y definir las
acciones para reducir o mitigar sus efectos sobre la vida, la
infraestructura familiar y comunitaria. Reconstruir la historia pasada
de eventos ocurridos en el sector y la forma como los enfrentaron.
b. Determinar la vulnerabilidad de
las personas y de las obras de infraestructura
personal o comunitaria. Identificar
las viviendas, edificios, cultivos, vías, transportes, servicios
públicos que se encuentren en las áreas de mayor peligro. Conocer el
estado de las vías de acceso y las rutas alternas. Establecer igualmente
el número de personas que están expuestas a mayor peligro y sus
condiciones para desplazarse rápidamente a otro lugar, sus limitaciones
y sus condiciones de salud. Elaborar un inventario de los recursos
humanos y materiales, su estado, ubicación y disponibilidad para
enfrentar una emergencia. Definir los espacios más seguros para una
eventual evacuación o para albergar temporalmente a las familias que lo
requieran (zonas verdes, salones comunales). Identificar los medios de
transporte (públicos o privados) que podrían ser utilizados en caso de
emergencia. Identificar al personal del área de la salud o con
preparación en primeros auxilios y disponer del equipo básico para
realizar su labor.
Disponer de equipos de protección y
rescate (extintores, palas, picos, escaleras, cuerdas, etc.) al igual
que de sistemas alternos de energía (linternas, estufas de gas,
lámparas, plantas eléctricas), sistemas de abastecimiento de agua
(pozos, nacimientos, hidrantes y otras fuentes), y cualquier otro
recurso que exista en la comunidad y que podría ser de utilidad en caso
de emergencia. Elaborar una lista de personas con sus teléfonos de
instituciones que prestan apoyo en estos casos y de las organizaciones
de la comunidad.
Este inventario permite saber con qué
cuenta la comunidad para responder a una situación de emergencia,
establecer el nivel de organización existente y conocer las necesidades
de preparación, información, capacitación y educación que requieren los
miembros de la comunidad. Es conveniente trabajar sobre un plano o mapa
donde estén señaladas las amenazas identificadas.
2. Elaboración conjunta del plan de
acción
El plan de acción contiene el
conjunto de actividades que contribuyen a reducir o mitigar el riesgo y
contribuye a que la comunidad esté organizada y preparada para actuar en
caso necesario. Es conveniente definir las funciones que asumirán las
personas o los grupos en el momento de la emergencia. Diseñar el plan de
evacuación a zonas más seguras. Informar a la población sobre las
medidas preventivas que pueden asumir y difundir el plan. Establecer un
sistema de comunicación e información comunal.
Capacitar a la población en aspectos
necesarios para la asistencia a las familias o personas afectadas.
Definir el tipo de alarma con que la comunidad será avisada en caso de
emergencia. En caso de presentarse el evento, proveer alojamiento
temporal y suministrar alimentos a la población afectada, realizar
censos de la población afectada, vigilar y proteger los bienes de la
población para evitar saqueos, hacer la evaluación preliminar de los
daños. Una comunidad preparada además de prestar apoyo a la población,
puede colaborar con las entidades especializadas y contribuir al
restablecimiento de los servicios básicos: agua, energía, comunicación,
transporte, entre otros. Apoyar a las instituciones en las tareas de
reconstrucción de la infraestructura y de servicios y apoyar a los
vecinos afectados.
Ensayar y evaluar el plan. De nada
sirve tener un plan de emergencia si la gente de la comunidad no lo
conoce. Informar a la comunidad de la existencia del plan, en reuniones,
talleres, charlas, explicarlo, definiendo funciones y responsabilidades
de cada uno. Realizar ejercicios o simulacros para probar la eficiencia
del plan, verificar si se conoce lo suficiente, hacer los cambios y
ajustes necesarios.
Tomado y adaptado de:
Universidad Nacional de Colombia -
Programa RED. CD-ROM Incorporación del componente de riesgos en la
escuela. Bogotá, 2004
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